Un Lugar Seguro Para Los Misioneros

Un Lugar Seguro Para Los Misioneros

Mark Junkans – Misionero en los Estados Unidos

“La misión es desordenada.” Al igual que la manera en que nos volvemos misioneros, como fue con el Rev. Mark Junkans. Hijo de un pastor, si bien todavía se consideraba cristiano, Mark se había alejado de la fe. Al terminar la secundaria se fue de su casa en el medio oeste para hacer surf en el sur de Tejas. El pelo lo llevaba largo, y podríamos decir que su comportamiento no iba de acuerdo con la Escritura. El comentario de un amigo lo dejó frío: “Tú eres la razón por la cual no soy cristiano. Dices ser cristiano, pero no te comportas como tal”. Le dolió mucho escuchar eso, pero fue un llamado de atención. En una revista de surf leyó un aviso que decía: “Sirve a Dios haciendo surf”. Era del grupo “Juventud con una misión” y ofrecía preparar y enviar jóvenes a dar testimonio en Méjico. Le preguntó a un pastor local qué opinaba, y el pastor le dijo: “¿Por qué no servir allí a Dios?”

Ahora Mark quería compartir el amor de Jesús con los inmigrantes de habla hispana. Aprendió que en Houston ya había tres ministerios que estaban haciendo eso, así que se ofreció a servir de voluntario. Se encontró con que sería útil pero sólo si hablaba español, y ese no era su caso. (Recuerden, la misión es desordenada.) Lo que sí sabía era tocar la guitarra, y uno de esos ministerios necesitaba a alguien que ayudara con la música en los servicios de adoración.

Mark se dedicó a estudiar español, encontró trabajo con albañiles hispanos y alquiló una habitación en la casa de una familia hispana en un barrio mejicano en Houston. Para acortar la historia, cuando el misionero de la iglesia donde Mark estaba trabajando se fue, a Mark lo licenciaron como diácono y le pidieron que liderara la iglesia. Y entonces la iglesia empezó a desplomarse. Y ahora, ¿qué?

Una vez no apareció nadie para el servicio de adoración. Sin embargo, después de cuarenta minutos, una mujer vino y dijo: “¿No vino nadie? No te preocupes. Fuiste llamado a estar aquí.”  Y luego se fue. Esa sabia mujer se convertiría en la suegra de Mark.

Mark Junkans persistió. Comenzó una clase para ciudadanía, un coro, clases de inglés como segundo idioma y un club de fútbol, con el objetivo de establecer contactos con inmigrantes hispanos. La iglesia comenzó a crecer, pero como muchos de los nuevos miembros eran inmigrantes, también eran móviles. Se mudaban a distintas partes de la ciudad, más cerca del trabajo o de la escuela, o a una vivienda mejor. Así fue como el misionero se dio cuenta que tenía que cambiar. Estaba llevando a cabo su ministerio como si fuera una iglesia, cuando lo que tenía que hacer era pensar en su congregación como una base misional, una base a partir de la cual formar misioneros.

Un grupo en Dallas ya se había embarcado en esa misión, creando una sociedad misionera llamada LINC, Lutheran Inner City Networking Coalition. El objetivo era poner en marcha un espacio sagrado, un lugar seguro para formar misioneros para la ciudad. El grupo proporcionaría una “burbuja” para proteger a los misioneros, utilizando nuevas técnicas para identificar, equipar y apoyar a aquellos que podrían comenzar nuevas comunidades de fe. Sería un modelo bi-vocacional, independiente de subsidio externo, que proporcionaría un sistema de apoyo y cobertura oficial para los misioneros. Dado que las diferentes culturas requieren diferentes enfoques para el ministerio, la capacitación sería sensible a las necesidades particulares de cada grupo.

Mark dice: “En el pasado, exigíamos que las personas se vistieran y cantaran como nosotros, que adoptaran nuestra cultura, en vez de contextualizar la adoración y el ministerio”. Se inició un Instituto Bíblico con entrenamiento a nivel básico. Quienes tuvieran éxito en el Instituto Bíblico estarían listos para ingresar a un Instituto Étnico preseminario de teología, donde trabajarían como vicarios bajo la supervisión del clero ordenado. Uno de los resultados secundarios, inesperado al principio, fue la red de apoyo que se desarrolló entre los misioneros de diferentes orígenes étnicos. Los líderes y la red, según Mark, “avivan en los líderes la pasión por llegar a sus comunidades con el evangelio, y luego equipan a otros líderes para llevar el evangelio y ser entrenadores de líderes en sus países de origen”.

La misión es desordenada. Fue desordenada cuando Jesús nació como bebé en un establo, cuando ministró y confrontó las ideas equivocadas del liderazgo arraigado, y fue aún más desordenada cuando colgó en una cruz. Pero el Señor sabe cómo traer victoria de la derrota, vida de la muerte y misioneros de hijas e hijos descarriados.

Para ver el video de la entrevista con el misionero Junkans, haga aquí.

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