“¿Acaso no vale más la vida…?”

“¿Acaso no vale más la vida…?” 

Samuel Kamissa, misionero a los Estados Unidos

“Por lo tanto les digo: No se preocupen por su vida, ni por qué comerán o qué beberán; ni con qué cubrirán su cuerpo. ¿Acaso no vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?” (Jesús, en Mateo 6:25).

“El misionero no tuvo que preocuparse por su estómago.” Samuel Kamissa

El misionero Samuel Kamissa se gana la vida como conductor de Uber en Los Ángeles, muy lejos del lugar donde creció en el oeste de Etiopía.

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En el área rural donde vivía, no había negocios ni iglesias. Su madre fue su maestra de escuela dominical y le enseñó bien a Samuel. Samuel amaba al Señor y, más aún, amaba contarle a otros sobre el amor infinito de Jesús. Además de no tener una iglesia local, había otros desafíos.

A pesar de ser niño, Samuel salía caminando de su casa a las 6 de la mañana para llegar a la escuela a las 7:30. La misma caminata le esperaba a la salida de la escuela.

Pero los peligros a enfrentar eran peores que los leones o las víboras, o incluso los ladrones.

A los 14 años, el gobierno comunista puso a Samuel en la cárcel por hacer discípulos. Pero eso no lo detuvo. No. Como preguntó Jesús: “¿Acaso no vale más la vida…?” Samuel continuó dando a conocer el amor de Dios, aun cuando un muy conocido pastor de otra ciudad, un líder del cuerpo eclesiástico luterano “Mekane Yesu” (Casa de Jesús) fue ejecutado. La gracia de Dios estaba tan viva en el joven que, cuando se graduó de la secundaria, en vez de buscar un trabajo se fue a pie a otras villas y aldeas rurales. “¿Acaso no vale más la vida…?”

Ninguna organización le pagaba, aunque luteranos de Mekane Yesu apoyaban lo que estaba haciendo. Mekane Yesu pidió a sus miembros que le ayudaran. Samuel dice que no se preocupaba por su estómago. De hecho, había muchos evangelistas recorriendo el país. Para los cristianos locales era un privilegio abrir sus hogares a esos mensajeros de Dios; ellos le dieron a Samuel, y a los otros, alimento y un lugar donde dormir. En sus comienzos, el cristianismo también era así: el misionero no se preocupaba por la vida, la vida en este mundo. Los primeros cristianos sabían que la vida era más que alimento y el cuerpo más que vestimenta.

Con el tiempo, Samuel Kamissa fue ordenado y se convirtió en pastor de una iglesia local. Un día, se abrió una puerta nueva: Samuel recibió una oferta para venir como misionero a los Estados Unidos. Él nunca pensó que necesitaba tener una cierta cantidad de dinero para comenzar una iglesia nueva, ni siquiera en los Estados Unidos. Samuel comenzó iglesias en San Diego y Los Ángeles. La Iglesia Luterana del Sínodo de Misurí trabaja junto con la Iglesia Luterana Mekane Yesu, que es cinco veces más grande y, de hecho, el cuerpo eclesiástico luterano más grande del mundo (y el que más rápidamente crece). En los Estados Unidos podemos aprender mucho sobre el trabajo misional y los misioneros de nuestros hermanos en Etiopía. El rol que el dinero juega en el desarrollo misional es una de esas lecciones.

En los Estados Unidos, en cambio, lo que demasiadas veces determina la misión es el dinero: antes de comenzar una nueva misión tomamos inventario de los bienes materiales. en Etiopía, en cambio, lo que impulsa a la misión es el evangelio y la presencia del Espíritu Santo. El Espíritu impulsa a los cristianos a llevar el amor de Dios a todas las personas. Cuando los cristianos, movidos por la fe, salen a compartir el amor de Jesús con otros, el Señor suple todo lo que necesitan para hacerlo. Como misionero con LINC Los Ángeles, Samuel no trabaja solo con etíopes o africanos, sino con todas las personas. Algunas de ellas son las que conoce mientras maneja para Uber.

En mi opinión, hasta que el dinero no deje de dirigir la misión en los Estados Unidos, la proclamación del evangelio se verá afectada y el número de discípulos no habrá de crecer. Sin embargo, veo signos de cambio. Hay una nueva pasión para compartir el evangelio y hay nuevos brotes naciendo, muchos desde fuera de los Estados Unidos, uno de ellos es el número de misioneros de otros países, misioneros como el Rev. Samuel Kamissa. El dinero no es el factor principal en la obra misional. “¿Acaso no vale más la vida…?”

Para ver un segmento de un minuto de la entrevista con Samuel, hacer clic aquí.

Para ver la entrevista de quince minutos, hacer clic aquí.

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